A Laura Bernal, in memoriam

A continuación transcribimos las palabras del Embajador Luis María Sobrón en recuerdo de la Embajadora Laura Bernal: 

A Laura Bernal, in memoriam

En nombre de mis compañeros de la Promoción 24 del Servicio Exterior de la Nación, en el de mi esposa Araceli Bernal, mis hijos Maria, Clara y Santiago Sobron Bernal, mis sobrinos Victoria y Juan Pablo Bernal Gusman, y en el mío propio vengo a despedir a la Embajadora Laura Bernal.

A la profesional seria que, con a la vez firmeza e indulgencia hacia los otros, tenía la palabra adecuada, la sonrisa oportuna y el fino sentido del humor. La inteligencia para resolver y simplificar.

Se ganó el aprecio de sus colegas en la Cancillería desde su concurso de ingreso en 1988. Su paso por el Instituto del Servicio Exterior dejó una huella como alumna y luego como funcionaria.

Nos representó con hidalguía en la Academia Diplomática española en Madrid, honrando a nuestra formación y a la sangre de su padre, hijo de aquella tierra de la que heredo
honestidad, templanza y rectitud.

Sus años en Lisboa, Bogota Atenas y sus últimos como embajadora en Dublín fueron dando lugar a que Laura conjugase su vocación de servicio hacia la comunidad argentina residente en el exterior con una permanente defensa de los intereses de la República a través de la labor diplomática y consular. Su generosa mano se hizo presente ante el desconocido víctima de un infortunio, cómo la extendida hacia los Estados donde estuvo acreditada procurando siempre el interés de la Argentina.

Laura se fue en este global aislamiento obligatorio y a causa de esta pandemia, de esta peste Camusiana que nos toca vivir a todos en este turbulento inicio de siglo 21; a todos por igual desde Dublín a Buenos Aires de Nueva York a Pekin, en este convulsionado mundo que estaba preparado para disuasión nuclear o su suicidio colectivo, pero muy lejos de enfrentar eficazmente a una cadena de proteínas modificada y trasmitida viralmente.

Nos hemos aislado, hemos dejado atrás el contacto físico, la cercanía del saludo, hemos mutado la manera decirnos hola u adiós. Un aislamiento que no nos permite juntarnos para despedir a los nuestros cuando les toca partir.

Solo nos queda la palabra escrita, las letras de molde de la imprenta que en un instante se propagan en el éter gaseoso del internet y su mundo. Palabra e imagen para despedir y comunicar.

La muerte nos pone a mujeres y a hombres frente al juicio de los otros, pasamos tanto por la razón como por el corazón de los otros por un fino tamiz que pondera virtudes y recuerda defectos.

Laura se quedará en Foxford, en el Craggagh Cemetery, de esa ciudad, el lugar de nacimiento del Almirante Brown, en la costa oeste de Irlanda muy cerca del mar en el Atlántico. Esto a iniciativa de nuestra Embajada con la “Admiral Brown Society” ante la imposibilidad de traer sus restos a Buenos Aires por esta epidemia globalizada.

Se quedará en Irlanda donde sirvió hasta su último día, llevando bien alto los intereses de la Nación y estrechando los vínculos con el Pueblo y el Gobierno de Irlanda con la calidez y profesionalismo que la caracterizara. Recibirán a Laura dándole cristiana sepultura durante este mes de mayo y guardando su eterno descanso. La relación bilateral entre ambos Estados tendrá aún un vínculo más estrecho.

Quiero que sepan que ustedes: todos están conmigo, familia, amigos y queridos colegas que apreciaron la humanidad de Laura, que fueron partícipes de su trato cordial siempre ajeno a cualquier destemplanza.

A Laura le llegó el momento de acudir al llamado de Dios con Paz y serenidad, nos queda su imborrable recuerdo de la persona que fue, de su imponderable don de gentes, de su amor sin edulcorantes, de su inmensa generosidad de espíritu, he perdido a la hermana que no tuve, a la amiga y colega que siempre me prestó su brújula en horas difíciles. Una mujer de Bien.

A la hermana que Dios me dió al casarme con Araceli, a la tía ejemplar, a la formidable colega, a la funcionaria del Servicio Exterior de la Nacion de una inquebrantable vocación de servicio.

Te despido con los afectos y el amor de muchos, pero también con el respeto que tantos te han tenido y que sin dudas forjarán tu recuerdo.
Que en Paz descanses mi querida Laura.

Embajador Luis María Sobrón

La Comisión Directiva 

Buenos Aires, 04 de mayo de 2020