A nuestros colegas, afiliadas y afiliados, amigos y amigas

Estamos viviendo unos momentos difíciles, complicados, sin precedentes. Nadie tiene un “manual de instrucciones” o un conjunto de experiencias previas que nos permita saber qué hacer y cómo. El mundo entero está en crisis, con miles de personas tratando de volver a sus hogares; hospitales y médicos haciendo un esfuerzo enorme por atender a todos los pacientes; científicos buscando contra reloj una potencial cura contra el virus; autoridades y fuerzas de seguridad trabajando sin descanso por llevar la calma a la gente y tratar, de esta manera, de impedir o contener el caos.

En este contexto, sabemos que todos ustedes, en cada una de las Sedes diplomáticas en las que se encuentran, vienen haciendo un esfuerzo tremendo para asistir, escuchar, orientar y contener a nuestros compatriotas. Con total profesionalidad y compromiso, sin los recursos humanos ni materiales suficientes, todos ustedes llevan días y días trabajando las 24 horas, en permanente contacto con los compatriotas que están tratando desesperadamente volver a su país.

Lamentablemente, la situación nos supera. Necesitaríamos más personal, más dinero, más aviones, más tiempo para negociar más vuelos, y tantas otras cosas.

Esta situación inédita nos obliga a hacer las cosas de manera distinta a lo habitual. Es por ello que queríamos escribirles.  Sepan, todas y todos, que el APSEN, aún con sus limitaciones, está a disposición. Todos nosotros estamos acá para ustedes, para escucharlos, ayudarlos, lo que sea, lo que se pueda. No somos muchos así que es EL momento de trabajar como un gran equipo. Si podemos ayudar en algo, no duden en decirlo.

En esta grave crisis es justamente cuando es más importante trabajar juntos, como un gran equipo. Somos todos “la Cancillería Argentina” y estamos todos acá para ayudar a nuestro país y a los CIDARs.

En concreto, les ofrecemos que ante cualquier duda o inquietud nos escriban al mail apsen@mrecic.gov.ar. Para poder, entre todos, contener la situación. O, por lo menos, intentarlo juntos.

No nos queremos despedir sin antes darles las gracias. En distintos medios de comunicación hemos visto un genuino y espontáneo agradecimiento a los médicos que salvan vidas, por mencionar un caso. Ese agradecimiento es muy merecido, por supuesto. Pero nosotros sabemos muy bien que ustedes también están poniendo todo para asistir a nuestros compatriotas en el exterior. Ustedes también llevan días y días trabajando sin parar, incluso exponiéndose a contagiarse el virus. Han generado una mística impresionante. Y si bien la sociedad en su mayoría no lo sabe, nosotros sí. Sabemos el esfuerzo que están llevando a cabo.

¡¡¡¡Gracias!!!!