Carta abierta de la Asociación Profesional del Cuerpo Permanente del Servicio Exterior de la Nación (APSEN), al Señor Canciller, Ingeniero Felipe Carlos Solá

El Presidente Perón decía que la política es la política internacional, y que lo demás era sólo administración.

Por eso acompañó el proyecto de la futura Ley 20.957 del Servicio Exterior de la Nación con un mensaje meditado y completo, donde abogó por un cuerpo diplomático de carrera estable y profesional, que permitiese alcanzar una política exterior autónoma y soberana.

Por eso mismo, también, propuso que el Servicio Exterior tuviera características especiales dentro de la Administración Publica, y contara con “un régimen previsional adecuado a las peculiaridades y necesidades propias del sector”.

Es evidente que el Presidente Perón entendía muy bien que los diplomáticos son un cuerpo estratégico dentro del Estado; que no son privilegiados, sino trabajadores sometidos a condiciones laborales atípicas; con estrictas incompatibilidades; y que cuestiones como el desarraigo, la dedicación exclusiva, la posibilidad de ser convocados al servicio activo en cualquier momento y la imposibilidad de trabajo y aportes para sus cónyuges, entre otras, los afectan tanto a ellos como a sus familias a lo largo de toda su vida y ameritan consideraciones especiales.

También sabía que un Servicio Exterior profesional, pequeño y bien pago es difícil de cooptar por sectores económicos concentrados y potencias extranjeras; y que constituye una herramienta fundamental para alcanzar una política exterior soberana.

Es con ese espíritu que intentamos conversar con usted sobre las distintas alternativas que se planteaban con motivo del dictado del Decreto del Poder Ejecutivo que prorrogó el período extraordinario de sesiones del Congreso de la Nación para considerar la modificación del Régimen previsional específico del Servicio Exterior de la Nación.

Nos movió en esa dirección lo manifestado en reiteradas oportunidades por el Presidente de la Nación, en el sentido que el diálogo y la concertación social con empresarios y sindicatos serían los ejes de su gobierno.

Lamentablemente hasta la fecha no hemos sido oídos, a pesar de insistentes reclamos de nuestra parte.

Ahora bien, el gobierno ha decidido enviar al Congreso de la Nación un proyecto de ley, que cuenta con su firma, que afecta sustancialmente al régimen específico del Servicio Exterior de la Nación y a sus potenciales beneficiarios. Más aún, sin dejar de reconocer que el régimen especial no constituye un privilegio, avanza sobre la condición previsional de los integrantes del Servicio Exterior, mediante la “progresiva unificación de dicho régimen con el régimen general instituido por la Ley Nº 24.241”.

Señor Canciller, los trabajadores diplomáticos comprendemos muy bien la difícil situación económica por la que atraviesa la Argentina y es por ello que en cada ocasión que se planteó una posible modificación del régimen previsional, nos manifestamos a favor del diálogo y dispuestos a colaborar en la concreción de un sistema jubilatorio más equitativo que respete las particularidades de la carrera. Por eso reiteramos este temperamento y aspiramos a poder transmitirle nuestra posición sobre el proyecto de ley que se debatirá próximamente en el Congreso de la Nación.


La Comisión Directiva 

Buenos Aires, 18 de febrero de 2020