Comunicación del Embajador Luis Pablo Niscovolos

Sra. Presidenta del APSEN
Embajadora Marta Insausti de Aguirre

De mi consideración:

“El hombre nacido en sociedad debe todo a su patria, los momentos necesarios para ponerse en disposición de serle útil deben aprovecharse con interés”. Esto decía el General José de San Martín, en su carácter de Protector del Perú, en un Decreto de agosto del año 1821.

Seguramente el hasta hoy embajador en Haití, Pedro Von Eyken, no tuvo en cuenta tal premisa cuando difundió su agraviante y desubicado mensaje en twitter, que tomó estado público (quizás no todo el que debiera) en ocasión de conmemorar un nuevo aniversario de la creación del Ejército Argentino.

El disparatado arresto digital del representante de los intereses argentinos en Haití, que tuve ocasión de leer estando en el exterior, me ha provocado estupor, vergüenza ajena e indignación. Por eso estas líneas a título personal con la única solicitud de que el APSEN tenga la gentileza de difundirlas.

Destaco en primer lugar la autorreferencia familiar, en la que reinvidica con orgullo ser hijo de un oficial alemán del ejército nazi. Ejército genocida que exterminó a seis millones de personas que tenían tanto derecho a vivir como Von Eyken, pero que no pudieron hacerlo por ser judíos en su inmensa mayoría. Parece que el embajador no tomó conciencia aún del Holocausto. Raro. Ha debido ser materia de estudio en su curso de ingreso para calificar en el ISEN. O quizás su padre no le contó en detalle que hacía ese ejército al cual pertenecía cuando el hoy embajador era un niño.
El exceso de Von Eyken deberá tipificarse jurídicamente. No estoy en condiciones de hacerlo dado que no soy abogado. Sus palabras (que no admiten ningún encuadre aún cuando uno quisiera extender al máximo los extremos de la tolerancia ideológica) cruzan e irritan a toda la Argentina y a la inmensa mayoría de argentinos. No cabe extenderse más.

En segundo lugar, menos grave que lo anterior, es mezclar a uno de los próceres mas relevantes de la historia de la humanidad con la escoria nazi. Qué diría San Martín desde algún lado del infinito donde seguramente estará frente a tamaña afrenta. Ni qué hablar de los miembros del Ejército Argentino que habrán leído estupefactos su mensaje.

Para ir terminando, vale también una mención a la innecesaria autorreferencia que trasluce su mensaje. En esta época de incontinencia comunicacional a través de las redes, Von Eyken confunde -como en otros casos recientes, lamentablemente- comunicar con “comunicarse” y allí incurre en otro error grave. En lugar de hacer referencia al hecho y comunicarlo como eje del mensaje, el comunicador es el eje. Y no ocupa el lugar subsidiario que debería tener. Máxime cuando se trata de un funcionario de gobierno que tiene, ni más ni menos, la enorme responsabilidad de ser el representante del país en el extranjero.  Hay demasiado afán de comunicarse y mostrarse. Un diplomático debiera ser prudente y administrar con criterio dicho mecanismo.

Finalmente, imagino que las máximas autoridades argentinas ya estarán tomando las decisiones que este penoso caso exige. Y lo harán con sensatez, imparcialidad y ejemplaridad. Como lo haría San Martín.

Saludo a la Sra. Embajadora con mi mayor consideración,

Luis Pablo Niscovolos
Embajador
DNI 13187939
Miembro Apsen Nº 830