Consideraciones sobre un editorial. Comunicación 52/2017

La Comisión Directiva, ante el editorial del diario “La Nación” de la semana pasada, desea efectuar las siguientes consideraciones:

Si bien la Comisión Directiva está de acuerdo con el objetivo del editorial: “más profesionalismo y menos amiguismo”, recuerda, ante todo, que los diplomáticos profesionales somos funcionarios que hemos jurado fidelidad a la Nación y a la Constitución Nacional y cumplir fielmente con nuestras obligaciones y deberes de funcionarios del Servicio Exterior de la Nación.

El solo hecho de que colegas asuman cargos jerárquicos, cualquiera sea el signo político del gobierno que los designe, no debe ser interpretado necesariamente como que ejercen una  “militancia” por el partido gobernante que los designó.

Un diplomático que alcanza los rangos superiores de la carrera ha transitado un importante número de años en el desempeño de la profesión y cuenta con acuerdo del Senado de la Nación. Por ello, resultaría paradójico sostener que quienes han llegado a esos cargos superiores y transitado su carrera por distintas administraciones políticas, necesariamente han “militado” en todas y cada una de ellas.

En efecto, un diplomático de carrera es un funcionario de Estado y no un funcionario de Gobierno. Hoy le toca desarrollar sus funciones bajo una administración política, las desarrolló en el pasado bajo otra distinta y las desarrollará en el futuro aún en otras diferentes.

En cuanto a los colegas citados en el editorial, rechazamos, ante todo, cualquier tipo de vinculación, sin fundamento alguno, entre la designación por la actual administración del ex Vicecanciller del gobierno anterior como Embajador en Paraguay y el “reportado corredor de droga entre ese país y Santiago del Estero”.

Tampoco resulta atinada la referencia sesgada a los colegas que se encuentran en funciones en República Checa y Grecia, funcionarios que se desempeñaron como Jefe de Gabinete del Canciller y Subsecretaria de Política Exterior en el gobierno anterior, y al finalizar dichas funciones fueron designados como Jefes de Misión en las mencionadas Representaciones de acuerdo con las previsiones de la Ley del SEN.

Lo mismo cabe decir respecto del actual Embajador en Suiza, cuyo recambio se produce por el simple cumplimiento del plazo en el exterior y no por haber sido Jefe de Gabinete del Canciller Timerman.

Por último, las menciones a la “revisión de nuestras representaciones diplomáticas en Israel e Irán”, o la referida a “quién sería el mejor jefe de nuestra misión en la OEA” podrían ser interpretadas, por el lector ajeno a la Cancillería, como implicando juicios de valor críticos respecto del desempeño de nuestros colegas que actualmente se encuentran prestando funciones en dichos lugares como Jefes de Misión, también como resultado de designaciones regulares en el marco de Ley, interpretación que, de existir, sería absolutamente errónea e injusta.

La Comisión Directiva.

Buenos Aires, 11 de agosto de 2017