Discurso del Sr. Vicencansiller en ocasión del Día del Diplomático. Comunicación 99/2019

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Se transcribe para conocimiento de los afiliados las palabras pronunciadas por Señor Vicecanciller, Embajador Gustavo Zlauvinen, en oportunidad de la celebración del Día del Diplomático Argentino:


Sra. Presidenta del APSEN, Emb. Marta Insausti de Aguirre

Sr. Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Embajador Horacio Reyser

Sr. Secretario de Coordinación y Planificación Exterior, Embajador Ernesto Gaspari

Sr. Presidente de la Asociación de Retirados, Emb. Raúl Ricardes

Sr. Presidente de la Asociación Mutual, Mtro. Víctor Marzari

Autoridades nacionales,

Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país,

Colegas y Autoridades de la Cancillería,

Señoras y Señores,

El Sr. Canciller no puede estar hoy aquí con nosotros para celebrar esta ocasión. Ayer estuvo en San Luis en el marco de Cancillería Federal para exponer en la Universidad Nacional sobre el acuerdo MERCOSUR-UE, y hoy se encuentra en Mar del Plata inaugurando un modelo de Naciones Unidas con alumnos de escuelas de todo el país. Por ello me ha pedido que me dirija a ustedes en nombre de las autoridades de esta Cancillería.

Estar aquí con ustedes festejando el día del diplomático es para mí un gran honor y placer, y quiero aprovechar esta ocasión para referirme a tres aspectos que hacen a nuestra profesión: logros, compromisos, y desafíos.

Estamos atravesado un mundo marcado por importantes desafíos y cambios, que han puesto a numerosos países ante la disyuntiva de abrirse o bien cerrarse al mundo. En ese contexto, en estos últimos años hemos hecho de la Argentina un ejemplo claro de un país que apuesta al mundo, que reconoce en la apertura más oportunidades que amenazas.

Logramos recomponer relaciones de confianza con socios históricos de la Argentina, a la vez que consolidamos asociaciones estratégicas y de amistad con países clave y elevamos la vinculación bilateral con muchas otras naciones. Todo esto de manera pragmática y en pos de los intereses de nuestro país.

También promovimos el multilateralismo y el diálogo, y una mejor integración regional a través del Mercosur y de otras instancias. Recuperamos la importancia de la OEA en el ámbito de cooperación en temas regionales, otorgándole centralidad en el debate y seguimiento de los asuntos más salientes de la agenda.

En lo comercial, junto con nuestros socios del Mercosur logramos concluir, después de más de 20 años, un acuerdo histórico con la Unión Europea, y poco después finalizamos las negociaciones de libre comercio con la EFTA. De la misma manera, modernizamos acuerdos comerciales con países vecinos, en el marco de una profundización de la integración económica y política con países de nuestra región.

En estos años también hemos abierto más de 200 mercados para productos argentinos, en sectores en los que nuestra economía productiva es competitiva y puede satisfacer genuinamente las demandas de muchos otros países. Tan sólo el reingreso al Sistema Generalizado de Preferencias de EEUU benefició a 288 de nuestros productos.

En lo que hace a la presencia de la Argentina en el escenario global, la diplomacia argentina ha trabajado con empeño y dedicación para alcanzar muchos de los objetivos que nos fijamos en estos últimos años. Algunos de esos objetivos representan verdaderos hitos, no sólo para nuestra Cancillería, sino para la Argentina como país.

Es el caso de la organización de la Cumbre de Líderes del G20, culminación de la Presidencia argentina de ese grupo, la primera de un país sudamericano desde su creación. Ese logro se caracteriza, desde ya, por el enorme desafío organizativo y logístico de hospedar a los principales líderes del mundo, junto con sus respectivas delegaciones. Pero sobre todo por la necesidad de aplicar criteriosamente todas las herramientas que ofrece la diplomacia para obtener consensos y contribuir así a la solución de los grandes desafíos de la actualidad global.

Es también el caso de la Conferencia de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre Cooperación Sur-Sur, o PABA+40, el evento más importante del mundo en la materia. A 40 años del Plan de Acción de Buenos Aires, hemos tenido y aprovechado la oportunidad de volver a afianzar el protagonismo de la Argentina en un contexto de colaboración entre países en desarrollo en los ámbitos más variados. Contribuimos así a que los países se asocien de manera horizontal y en condiciones de beneficio mutuo, para intercambiar conocimientos y fortalecer capacidades en una gran diversidad de temas.

Toda esta tarea se desarrolló en un contexto que –creo que todos coincidirán– no ha sido el más fácil. Tuvimos que adaptarnos a una coyuntura internacional de grandes obstáculos. Es mucho lo que está en juego, sobre todo para países como el nuestro. Hemos tenido que buscar un equilibrio en el conflicto y las disputas entre los principales referentes globales, y al mismo tiempo seguir persiguiendo los intereses y defender los principios que guían a la inserción de nuestro país en el mundo, en particular la defensa de nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, nuestra presencia en la Antártida, la promoción de los Derechos Humanos y la protección del Medio Ambiente.

Todo esto motiva, estimados colegas, mis felicitaciones y agradecimiento a todos ustedes, tanto aquí en Buenos Aires como en todas las representaciones en el exterior, por el trabajo realizado.

Pero los desafíos que enfrentamos también son de índole doméstica. Y aquí es donde quisiera referirme al compromiso.

Hemos asumido el doble desafío de maximizar nuestros esfuerzos para insertar a la Argentina en el mundo y, a la vez, hacerlo en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias. Al asumirlo, pusimos de manifiesto nuestro compromiso con la sociedad argentina.

Soy consciente de que esto hizo que nuestras tareas fueran más difíciles, y muchas veces también menos gratificantes. Pero les quiero agradecer por haber asumido ese reto y compromiso, que es simplemente un compromiso con nuestra sociedad, la sociedad que representamos, que en gran parte sufre esta situación en todos los ámbitos de su vida, y no meramente en el lugar de trabajo.

La Cancillería ha asumido su parte en el esfuerzo, y seguiremos haciéndolo. Somos conscientes de que, junto con nuestro trabajo y los logros que cosechamos, éste es nuestro aporte a los esfuerzos que realiza toda la sociedad para su progreso.

Más allá de las coyunturas, lo cierto es que todos los países atraviesan un proceso de constante transformación. Por ello quiero hablarles de los desafíos que afrenta nuestra profesión.

Tengamos siempre presente el derecho de todo ciudadano a preguntarnos “¿para qué necesitamos a los diplomáticos?”. No le tengamos miedo a esa pregunta ni tratemos de eludirla. Si logramos y dejamos que ella guíe nuestra tarea profesional, podremos enfrentarla con seguridad, convicción, y con confianza en el futuro de nuestra profesión. Prestamos un servicio para todos los argentinos, y nuestro futuro como cuerpo profesional se cimienta esforzándonos y siendo exitosos en ofrecerles ese servicio a nuestros compatriotas, sin importar la provincia o el país extranjero de residencia.

Siempre ha sido parte de nuestro desafío que nuestra labor diplomática sólo sea visible en una parte menor. Sin embargo, las nuevas herramientas de diplomacia pública también nos permiten darle mayor visibilidad a nuestra gestión.

Por eso el uso responsable, criterioso y medido de estas herramientas representa para nosotros grandes oportunidades en nuestra comunicación con la sociedad. No para obtener reconocimientos a título personal o grupal; sino para que aquella pregunta –“¿para qué necesitamos a los diplomáticos?”– encuentre fácil respuesta en nuestra profesionalidad, en nuestros logros, en nuestro compromiso, responsabilidad y vocación de servicio con una perspectiva federal; y en nuestra capacidad y voluntad de aprender, de adaptarnos y transformarnos profesionalmente para servir donde y de la manera en que lo necesite nuestro país en cada momento.

Quisiera hacer aquí mis reflexiones personales sobre esa pregunta: somos el Cuerpo Permanente del Servicio Exterior de la Nación.

¿Por qué Servicio? Porque estamos al servicio de la Nación y de todos los ciudadanos. Esto demanda sacrificio y dedicación.

¿Por qué Exterior? Porque defendemos los intereses de la Argentina frente a otros países, tanto en las relaciones bilaterales como en los foros multilaterales.

¿Por qué Permanente? Porque damos continuidad a los lineamientos y posiciones que ha mantenido la República Argentina a lo largo del tiempo, y que recibimos de las generaciones de diplomáticos que nos precedieron.

Por ello, quiero proponer a todos mis colegas que aprovechemos este día para reconfirmar el compromiso que asumimos cuando ingresamos al Servicio Exterior jurando servir a la Nación, a sus autoridades, y a todos los ciudadanos argentinos para la promoción y defensa de los intereses y el bienestar de la República Argentina.

Finalmente, quiero aprovechar para agradecer al APSEN su esfuerzo orientado a la búsqueda de alternativas para apoyar nuestra carrera, para paliar las dificultades que enfrentan los funcionarios y sus familiares, así como también para identificar acciones que contribuyan a mejorar el servicio que brindamos.

Muchas gracias.


La Comisión Directiva

Buenos Aires, 4 de octubre de 2019